Realmente nunca me importo sospechar, era medicina tradicional y aun cuando dolía por momentos… y dolía fuerte, yo respiré, una que otra mala palabra se filtro entre el quejido y la contracción del musculo y luego lo trate de olvidar, aunque se había alojado bajo mi piel, aunque reclamaba atención por cada paso, yo lo ignoré.
Y tú seguías igual, lo supe después de un tiempo, después de la casualidad, lo supe, ahora que lo sé, todas aquellas que se quedaron alojadas en mí, olvidadas por convicción, flotaron como espumas en un rio, revueltas y sucias, dolorosas.
No sé si realmente me importa el tiempo y tu convicción, no sé si era necesario que yo viviera por fe y tú por causa, no sé si es justicia que ahora después de conocerme entonces yo deba perdonar aquello de cuando recién te abrazaba mi fe envuelta en piel desnuda, maltratada.
Realmente nunca me importo mis sospechas, era medicina tradicional y quise creer, aun cuando dolía por momentos… dolía fuerte, yo respiraba, pero todos decían que era normal, que así se sentía el amor.