viernes, 17 de agosto de 2012

Un dia de niño

“Era el segundo día mas frio de toda mi vida!” decía un osezno en la TV, mientras yacía mi cuerpo en la cama, sin un aliento, con las ganas de vivir simplemente, respiraba … realmente no sabía porque lo continuaba haciendo, el cansancio era grande, pesado.

Un sonido irrespetuoso, corto de tajo y con desdén a la calma, con las ganas de no respirar. Mis ojos se dirigieron hacia la escalera que da al primer piso, donde está la puerta. Mi cuerpo se negó. Más que ellos nada se movió. De nuevo el estridente sonido recorrió todo el silencio, hasta mis huesos, esta vez acompañado por voces en varios tonos fácilmente reconocibles. La respuesta fue inmediata a los gritos “Padrino! Abre padrino! Ya llegamos!”, sin pensarlo de un solo brinco estaba ya recorriendo a saltos las tablas de madera que me llevarían hasta ellos, la energía en mi cuerpo regreso y una gran sonrisa se pinto en mi cara. Abrí la puerta con cierta dificultad, el afán no me permitía hacerlo, casi era desesperante el error. Del otro lado podía escuchar brincos, se sentía el casi nervioso esperar, al mover esta gran hoja de madera que protege pero obstaculiza la vista se abalanzaron sobre mí como dos disparos, nunca los vi. Sentí luego el calor de sus brazos cortos alrededor de mi cuerpo, ya no me faltaba nada, solo quería vivir.

Las sonrisas no cesaron hasta la noche, saboreamos duraznos, saltamos por todos los temas de los que se podía hablar: --porque los barcos flotan? --Y.. porque? --Y porque los submarinos se sumergen? … wow que chévere--, luego saltaban las bolas de tenis que parecían más divertidas que todos nosotros, eran amarillas y vivas, brinconas. Después de muchos juegos y sonrisas una voz cálida y suave nos indico que el final de la jornada había llegado, la noche caía suavemente y era hora de regresar a casa. Un sonido casi doloroso nos decía al auricular “su taxi de placas XRF864 se encuentra esperando”, todo se había terminado, por un segundo nos invadió la melancolía del recuerdo, Se divirtieron verdad?—preguntó Lucero, la mamá (la de la voz cálida y suave) y recordamos todo lo hecho, las sonrisas regresaron y los abrazos iban y venían una y otra vez.

Agradecí a Dios por el día que pase con mis ahijados, con ese par de angelitos que me regresan muchas noches con sus mañanas en el tiempo, que me hacen saber firmemente que la niñez es una enfermedad que se cura con el tiempo y de la que felizmente moriría columpiándome, jugando golosa o viendo los barquitos de papel flotar como grandes buques en la mar.

jueves, 16 de agosto de 2012

Golondrinas en agosto

Aun a esta hora, cuando ya el sol se ha ido y la noche escasamente se deja vencer con la luz de los faros en la calle, vestida de brillantes gotas de lluvia, aun cuando mi caminar es pesado, agotador y ligero.

Después de un día de cosas de grandes, de trabajo, de papeles y firmas, de seriedad que cubre sonrisas y bromas que luchan y se rinden.

Aun a esta hora recuerdo un telón colgado de la nada, de colores sin par, con nubes de algodón de azúcar, y ante el, justo en frente mío, el mas grandioso espectáculo de acrobacias aéreas, diez o tal vez mil golondrinas, de esas que llaman lluvia, como la que ahora hace que todo este brillante, como nuevo. De las que me hacían soñar con volar cuando era niño; en las tardes, allá en mi pueblo, en los muchos días que ya pasaron.

Yo encerrado atrás de un cristal, con una única salida que daba al mundo de los que no vuelan, los mortales humanos. Me negaba a mi realidad, a mas responsabilidad, a mas libros y cosas de grandes, me niego aun a esto.

Aun a esta hora sueño con volar bajo la lluvia o bajo el sol, que importa! Aun a esta hora, recuerdo el regalo de cinco o seis minutos que hizo que 24 horas valieran la pena.

viernes, 3 de agosto de 2012

LA INDUCCION

Y de nuevo me encuentro en un recinto oscuro, de luces fuertes que me golpean en el rostro, los demás son sombras sin sonrisa, no distingo uno solo de ellos, son tan oscuros y lejanos como este lugar. Una voz al frente, suave, otra atrás que se apoya en un aparato para robar la calma, los oídos y la atención de muchos en la oscuridad entre ellos yo, que como luciérnagas solo seguimos a la luz que mas brille, finalmente se rinde. Cesa ese sonido que aturde. La voz suave al frente se sostiene constante y sutil, como la tela de una araña que nos enreda y nos atrapa. Nos toma de la mano con sus palabras y nos lleva hacia este mundo de letras, de investigación, de un titulo, un papel por el cual seguramente nos dirán aquellos encargados de cuidar nuestras moradas: Doctor! Es el final para mí de un largo camino y sin temor dejo de negar el miedo que me da este reto, bien sé que mi vida ha sido hilada en zigzag y como una fruta madurada en periódicos viejos, entendí mucho de la vida que ahora vivo feliz y que en un momento de la misma quise pausar o apagar, como lo hago con mi televisor. Aquí estoy y sin amino de ser jactancioso diré que mi vida es la mejor porque en su preparación no ha faltado un solo ingrediente.