lunes, 24 de septiembre de 2012
Me decías...
Donde estas poeta?
Acaso escondido en algún recuerdo lejano que paralizo tu tiempo ? Q congelo uno a uno tus pasos? Y fue subiendo y subiendo lentamente hasta robarle la memoria a tu corazón ????
Recuerda corazón loco que aun vives !!!! Y otro desmesurado amor enloquecerá tu ritmo igual o mas rápido q ayer !!!
By Ely Mojica
Y yo te respondí
Enamorado estaré siempre de ti,
de tu sonrisa pura
y nuestro amor será entonces el más puro
ya que no habrá carne en el.
Sólo el sentimiento sublime
nacido de noches con sus lunas ,
de abrazos, de locura.
Aquí estoy para ti
viernes, 21 de septiembre de 2012
Fui yo el asesino.
Recuerdo bien el momento, todo estaba en silencio afuera. En
mi, una tormenta huracanada golpeaba fuerte, a borbotones la sangre en mi pecho
se estrellaba contra las paredes, olas de miedo iban y venían, la inseguridad
se hacia figura, -mucho tiempo atrás viví algo similar, no fue una experiencia
que quisiera revivir-, empuñe tus recuerdos, seque mi sudor con mi mano
izquierda, los segundos no dejaban de hurgar en mi impaciencia, el silencio era
invivible, tanta confusión y tu no existías. Solo tu recuerdo. Lo demás, días
atrás se había marchado. Nunca supe el rumbo. No estabas, solo no estabas.
Continúe mi marcha, hecho estaba el sendero de lagrimas que
pisaba descalzado, desnudo ya, las penas eran muchas, no solo eras tu. -Hay
mucho mas en la vida que debería funcionar como un reloj… tic tac, tic tac,
Mentira! Así no es, así nunca sonó la mía… o si? No recuerdo ahora, tal vez si,
por un momento, solo por un momento sonó así.- había mas de donde sacar
lagrimas ahora, una gran suma, demasiada la carga y el soporte.. el soporte no
fue tan fuerte.
Con la poca fe que me quedaba creí en ti, duro una hora y
treinta y cuatro minutos, luego se termino, levante la mano, eché un vistazo en
aquellos recuerdos, su tinta negra, por toda mi piel, por el sendero hasta el
corazón, tres minutos después -3 maldito numero-aparece tu figura por todo lado
con una vibración leve en la mesa, te leo, existes lo se, pero yo no para ti,
eso me lo haz dejado claro, mucho atrás me olvidaste.
Rogué a Dios, por fuerzas, por suerte, por un poco mas de
fe, por un si o un no, rogué. Continuabas tu retumbando en el sonar mudo del
aparato, te leí, era entonces yo el culpable, nuevamente yo. Algo se rompió en
mi, estallo fuerte, nadie lo escucho, lo sentí. Levante mi rostro buscando el
tuyo, no encontré mas que el arma a mis pies, sentí el calor de tu sangre en
mis manos, la elástica piel se rompía, todo se desgarro, te vi caer en un
abismo con tu asombro y tus lagrimas, tu orgullo y tu seguridad.
Mis lagrimas, mi soledad y yo, continuaremos tapizando
recuerdos y olvidando heridas.
viernes, 17 de agosto de 2012
Un dia de niño
“Era el segundo día mas frio de toda mi vida!” decía un osezno en la TV, mientras yacía mi cuerpo en la cama, sin un aliento, con las ganas de vivir simplemente, respiraba … realmente no sabía porque lo continuaba haciendo, el cansancio era grande, pesado.
Un sonido irrespetuoso, corto de tajo y con desdén a la calma, con las ganas de no respirar. Mis ojos se dirigieron hacia la escalera que da al primer piso, donde está la puerta. Mi cuerpo se negó. Más que ellos nada se movió. De nuevo el estridente sonido recorrió todo el silencio, hasta mis huesos, esta vez acompañado por voces en varios tonos fácilmente reconocibles. La respuesta fue inmediata a los gritos “Padrino! Abre padrino! Ya llegamos!”, sin pensarlo de un solo brinco estaba ya recorriendo a saltos las tablas de madera que me llevarían hasta ellos, la energía en mi cuerpo regreso y una gran sonrisa se pinto en mi cara. Abrí la puerta con cierta dificultad, el afán no me permitía hacerlo, casi era desesperante el error. Del otro lado podía escuchar brincos, se sentía el casi nervioso esperar, al mover esta gran hoja de madera que protege pero obstaculiza la vista se abalanzaron sobre mí como dos disparos, nunca los vi. Sentí luego el calor de sus brazos cortos alrededor de mi cuerpo, ya no me faltaba nada, solo quería vivir.
Las sonrisas no cesaron hasta la noche, saboreamos duraznos, saltamos por todos los temas de los que se podía hablar: --porque los barcos flotan? --Y.. porque? --Y porque los submarinos se sumergen? … wow que chévere--, luego saltaban las bolas de tenis que parecían más divertidas que todos nosotros, eran amarillas y vivas, brinconas. Después de muchos juegos y sonrisas una voz cálida y suave nos indico que el final de la jornada había llegado, la noche caía suavemente y era hora de regresar a casa. Un sonido casi doloroso nos decía al auricular “su taxi de placas XRF864 se encuentra esperando”, todo se había terminado, por un segundo nos invadió la melancolía del recuerdo, Se divirtieron verdad?—preguntó Lucero, la mamá (la de la voz cálida y suave) y recordamos todo lo hecho, las sonrisas regresaron y los abrazos iban y venían una y otra vez.
Agradecí a Dios por el día que pase con mis ahijados, con ese par de angelitos que me regresan muchas noches con sus mañanas en el tiempo, que me hacen saber firmemente que la niñez es una enfermedad que se cura con el tiempo y de la que felizmente moriría columpiándome, jugando golosa o viendo los barquitos de papel flotar como grandes buques en la mar.
Un sonido irrespetuoso, corto de tajo y con desdén a la calma, con las ganas de no respirar. Mis ojos se dirigieron hacia la escalera que da al primer piso, donde está la puerta. Mi cuerpo se negó. Más que ellos nada se movió. De nuevo el estridente sonido recorrió todo el silencio, hasta mis huesos, esta vez acompañado por voces en varios tonos fácilmente reconocibles. La respuesta fue inmediata a los gritos “Padrino! Abre padrino! Ya llegamos!”, sin pensarlo de un solo brinco estaba ya recorriendo a saltos las tablas de madera que me llevarían hasta ellos, la energía en mi cuerpo regreso y una gran sonrisa se pinto en mi cara. Abrí la puerta con cierta dificultad, el afán no me permitía hacerlo, casi era desesperante el error. Del otro lado podía escuchar brincos, se sentía el casi nervioso esperar, al mover esta gran hoja de madera que protege pero obstaculiza la vista se abalanzaron sobre mí como dos disparos, nunca los vi. Sentí luego el calor de sus brazos cortos alrededor de mi cuerpo, ya no me faltaba nada, solo quería vivir.
Las sonrisas no cesaron hasta la noche, saboreamos duraznos, saltamos por todos los temas de los que se podía hablar: --porque los barcos flotan? --Y.. porque? --Y porque los submarinos se sumergen? … wow que chévere--, luego saltaban las bolas de tenis que parecían más divertidas que todos nosotros, eran amarillas y vivas, brinconas. Después de muchos juegos y sonrisas una voz cálida y suave nos indico que el final de la jornada había llegado, la noche caía suavemente y era hora de regresar a casa. Un sonido casi doloroso nos decía al auricular “su taxi de placas XRF864 se encuentra esperando”, todo se había terminado, por un segundo nos invadió la melancolía del recuerdo, Se divirtieron verdad?—preguntó Lucero, la mamá (la de la voz cálida y suave) y recordamos todo lo hecho, las sonrisas regresaron y los abrazos iban y venían una y otra vez.
Agradecí a Dios por el día que pase con mis ahijados, con ese par de angelitos que me regresan muchas noches con sus mañanas en el tiempo, que me hacen saber firmemente que la niñez es una enfermedad que se cura con el tiempo y de la que felizmente moriría columpiándome, jugando golosa o viendo los barquitos de papel flotar como grandes buques en la mar.
jueves, 16 de agosto de 2012
Golondrinas en agosto
Aun a esta hora, cuando ya el sol se ha ido y la noche escasamente se deja vencer con la luz de los faros en la calle, vestida de brillantes gotas de lluvia, aun cuando mi caminar es pesado, agotador y ligero.
Después de un día de cosas de grandes, de trabajo, de papeles y firmas, de seriedad que cubre sonrisas y bromas que luchan y se rinden.
Aun a esta hora recuerdo un telón colgado de la nada, de colores sin par, con nubes de algodón de azúcar, y ante el, justo en frente mío, el mas grandioso espectáculo de acrobacias aéreas, diez o tal vez mil golondrinas, de esas que llaman lluvia, como la que ahora hace que todo este brillante, como nuevo. De las que me hacían soñar con volar cuando era niño; en las tardes, allá en mi pueblo, en los muchos días que ya pasaron.
Yo encerrado atrás de un cristal, con una única salida que daba al mundo de los que no vuelan, los mortales humanos. Me negaba a mi realidad, a mas responsabilidad, a mas libros y cosas de grandes, me niego aun a esto.
Aun a esta hora sueño con volar bajo la lluvia o bajo el sol, que importa! Aun a esta hora, recuerdo el regalo de cinco o seis minutos que hizo que 24 horas valieran la pena.
Después de un día de cosas de grandes, de trabajo, de papeles y firmas, de seriedad que cubre sonrisas y bromas que luchan y se rinden.
Aun a esta hora recuerdo un telón colgado de la nada, de colores sin par, con nubes de algodón de azúcar, y ante el, justo en frente mío, el mas grandioso espectáculo de acrobacias aéreas, diez o tal vez mil golondrinas, de esas que llaman lluvia, como la que ahora hace que todo este brillante, como nuevo. De las que me hacían soñar con volar cuando era niño; en las tardes, allá en mi pueblo, en los muchos días que ya pasaron.
Yo encerrado atrás de un cristal, con una única salida que daba al mundo de los que no vuelan, los mortales humanos. Me negaba a mi realidad, a mas responsabilidad, a mas libros y cosas de grandes, me niego aun a esto.
Aun a esta hora sueño con volar bajo la lluvia o bajo el sol, que importa! Aun a esta hora, recuerdo el regalo de cinco o seis minutos que hizo que 24 horas valieran la pena.
viernes, 3 de agosto de 2012
LA INDUCCION
Y de nuevo me encuentro en un recinto oscuro, de luces fuertes que me golpean en el rostro, los demás son sombras sin sonrisa, no distingo uno solo de ellos, son tan oscuros y lejanos como este lugar.
Una voz al frente, suave, otra atrás que se apoya en un aparato para robar la calma, los oídos y la atención de muchos en la oscuridad entre ellos yo, que como luciérnagas solo seguimos a la luz que mas brille, finalmente se rinde. Cesa ese sonido que aturde. La voz suave al frente se sostiene constante y sutil, como la tela de una araña que nos enreda y nos atrapa.
Nos toma de la mano con sus palabras y nos lleva hacia este mundo de letras, de investigación, de un titulo, un papel por el cual seguramente nos dirán aquellos encargados de cuidar nuestras moradas: Doctor!
Es el final para mí de un largo camino y sin temor dejo de negar el miedo que me da este reto, bien sé que mi vida ha sido hilada en zigzag y como una fruta madurada en periódicos viejos, entendí mucho de la vida que ahora vivo feliz y que en un momento de la misma quise pausar o apagar, como lo hago con mi televisor.
Aquí estoy y sin amino de ser jactancioso diré que mi vida es la mejor porque en su preparación no ha faltado un solo ingrediente.
miércoles, 27 de junio de 2012
me llamas a ti.
Un golpe que se siente. La caricia de una pluma.
Una voz que me grita. Un susurro tierno.
Un empujón que me arrastra. El arrullo de una madre.
El grito de mi alma.
La poesía, sus letras,
Una memoria que no cesa, que grita y se hace sentir
Que brinca tan adentro que se ve por fuera.
Me olvido de ellas, pasan los días y me recuerdan con más ganas.
La tristeza que viví, la alegría que ahora siento, la nostalgia de tu recuerdo,
Las nuevas experiencias y el amor, ese mutante amor que siempre existirá.
La poesía.
En mí, en todos.
Siempre.
martes, 12 de junio de 2012
sin corazon, sin heridas.
Respiro fuerte, trato de frenar con el aire de mis pulmones las lagrimas. Es difícil. Tanto tiempo ya a pasado desde la última vez que mi corazón o algo dentro de mí, hizo que no me sintiera bien, que se borrara mi sonrisa y fuera canjeada por atrevidos suspiros que se dejan caer como haciendo huracanes de momento. Es dificil, ya habia olvidado como defenderme de este enemigo mortal, transparente que ataca de frente, implacable.
Trato de defenderme a chocolatazos, arremetiendo a mordiscos dulces, de leche y canela, otros de nuez, el dulce de mi boca se mezcla con el amargo de mi alma. Sonrio. Como la luz de una luciernaga, sonrio, efimera casi imperseptible pero suficiente para encender la esperanza que tenia dentro, apagada, en reposo.
Levanto mi cara y con un esfuerzo casi doloroso, sacudo mi pecho, gotea sobre la tierra, se mojan mis pies con esta agua amarga que brota de mi pecho, de ninguna herida, de ningun organo. Camino de frente y con esfuerzo mantengo mi rostro erguido.
Espero no desfallecer.
jueves, 5 de enero de 2012
De palmeras y arenas y una ventana.
Hoy me levantó la esperanza de un sueño de anoche, yo en una ventana y tú en tu nido, yo queriendo saltar encima, y tú con cobijas hasta el cuello, sonriente, con tus ojitos claros, y yo con mis negras intenciones.
Comenzó el día y el sueño no se me olvidaba, luego lo cubrí con otro que se ve mejor, más nítido más cercano y real, este no tiene ventana, tiene mar, este no tiene cobijas, tiene arena, este no te tiene a ti, me tiene a mí.
Ya me veo con la arena en mis pies, desapareciendo mis dedos, la misma que cazo la eterna lucha con el mar, viaje infinito sin descansar, su va y ven. Ya siento su olor a sal y a peces, a palmeras y a uno que otro “aja”, ya quiero sentir ese sol que no soporto y esa sal que se pega en la piel, que no deja moverte, ya quiero ver la brisa moviendo tu pelo ondulado, ajustando tu pantalón a tu piel, mostrando las muchas curvas que ocultas tras él.
Ya quiero estar en ese sueño de sal, de arenas y de palmeras que aplauden al paso de los turistas.
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