viernes, 30 de septiembre de 2011
a escondidas.
La respiración se cortaba como queriendo ahogarme y tus labios ahí. El tiempo era corto como la distancia entre los dos, al fondo como una voz de muerte los números se escuchaban claros. Te quería mía. Le temía a todos, mis piernas querían llevarme al fin del juego, o a tus brazos, o a tus pechos firmes.
Tanto deseo encerrado en tan poco espacio, una combinación peligrosa, el manto de la noche nos arroyaba, por un momento, solo hasta que aquellas puertas pesadas se abrieran, de seguro seguidas por un grito, ¡pillados¡ y después de él, la muerte. Todo el deseo en pausa, hasta que otra vez alguien, ni tu, ni yo, contara para correr a escondernos en aquel armario.
jueves, 22 de septiembre de 2011
De los días normales, casi siempre resultan cosas normales, pero cuando de un día normal resulta algo extraordinario, o algo que simplemente no esperas, como un mail de alguien que quieres, un abrazo de alguien que no sabías que te quiere, una sonrisa de una cara extraña en un ascensor o sencillamente un cielo azul, ese día normal deja de serlo y seguramente no cambie, seguramente cambiaras tu y entonces dejaras de ser un humano mas en este planeta y serás un ser feliz.
….“La niñez es una enfermedad que desgraciadamente se cura cuando crecemos”. Qué bonita frase.
lunes, 12 de septiembre de 2011
olvidado, dormido entre horas que corren rápido, como las hojas que caen de los árboles en otoño, de esos otoños que a Colombia nunca llegan, así paso las noches, entre el correr afanoso del respirar y la tortura del no verte o del saber que te iras.
Te extraño desde ya, desde tu sueño en mi almohada, desde tus miradas de madre perdidas en mi pelo, tus cenas de cariños y nutritivos besos.
Olvidado en ti, mi pensamiento brinca como lo hacías tu cuando jugabas conmigo, cuando brincaba contigo y te sentía mía como el aire que no puedo atrapar, como las olas de aquel mar que nunca dejaron de mojarme, las que nunca pude abrazar, las que jamas he de olvidar.
Mia serás siempre y olvidarte nunca, porque no soy un caminante, sino una parte de tu caminar.
Te amo mamá.
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