martes, 12 de junio de 2012

sin corazon, sin heridas.

Respiro fuerte, trato de frenar con el aire de mis pulmones las lagrimas. Es difícil. Tanto tiempo ya a pasado desde la última vez que mi corazón o algo dentro de mí, hizo que no me sintiera bien, que se borrara mi sonrisa y fuera canjeada por atrevidos suspiros que se dejan caer como haciendo huracanes de momento. Es dificil, ya habia olvidado como defenderme de este enemigo mortal, transparente que ataca de frente, implacable. Trato de defenderme a chocolatazos, arremetiendo a mordiscos dulces, de leche y canela, otros de nuez, el dulce de mi boca se mezcla con el amargo de mi alma. Sonrio. Como la luz de una luciernaga, sonrio, efimera casi imperseptible pero suficiente para encender la esperanza que tenia dentro, apagada, en reposo. Levanto mi cara y con un esfuerzo casi doloroso, sacudo mi pecho, gotea sobre la tierra, se mojan mis pies con esta agua amarga que brota de mi pecho, de ninguna herida, de ningun organo. Camino de frente y con esfuerzo mantengo mi rostro erguido. Espero no desfallecer.

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