jueves, 5 de enero de 2012

De palmeras y arenas y una ventana.

Hoy me levantó la esperanza de un sueño de anoche, yo en una ventana y tú en tu nido, yo queriendo saltar encima, y tú con cobijas hasta el cuello, sonriente, con tus ojitos claros, y yo con mis negras intenciones. Comenzó el día y el sueño no se me olvidaba, luego lo cubrí con otro que se ve mejor, más nítido más cercano y real, este no tiene ventana, tiene mar, este no tiene cobijas, tiene arena, este no te tiene a ti, me tiene a mí. Ya me veo con la arena en mis pies, desapareciendo mis dedos, la misma que cazo la eterna lucha con el mar, viaje infinito sin descansar, su va y ven. Ya siento su olor a sal y a peces, a palmeras y a uno que otro “aja”, ya quiero sentir ese sol que no soporto y esa sal que se pega en la piel, que no deja moverte, ya quiero ver la brisa moviendo tu pelo ondulado, ajustando tu pantalón a tu piel, mostrando las muchas curvas que ocultas tras él. Ya quiero estar en ese sueño de sal, de arenas y de palmeras que aplauden al paso de los turistas.

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