Cada año rueda una lagrima que en honor a ti, cada día te recuerdo y lamento tu partida más aun en el día en que sucedió, hace ya tantos años de caminar solo, sin tu luz, sin tus palabras de ánimo, las que enseñaban como se camina por este sendero sin tropezar.
Aun guardo un par de culpables, a los otros ya los olvide y ruego a Dios que me del don de perdonar aunque no es fácil, al imaginar las muchas cosas que faltaron por vivir, aun un par de canciones me recuerdan a ti, una habla de la espera en un muelle por años, con cangrejos que muerden mi tristeza, mi ropaje y mi dolor, la otra muy diferente hace que ruede una y otra lagrima cada vez que se hace escuchar, “te busco perdida entre sueños”, una frase que no deja de rondar mi pensamiento; sería más fácil si pudiera soñar.
Aun espero ese día en que regreses de viaje o aquel en que sea yo quien viaje para estar a tu lado, estoy en mi terraza y siento la brisa golpeando mi rostro, mientras te escucho sonreír disfrutando el paseo en aquella vieja motocicleta, daría lo que fuera por solo una de esas mañanas en que me despertabas a cosquillas mientras mordías tu lengua haciendo la cara picara más tierna que jamás existió, cuanto diera por el sentir de nuevo el olor de tus manos y el calor de tus abrazos, cuanto diera por sonreír contigo después de un chiste tonto o de tratar de armar gatos y liebres en un montón de estrellas pintadas en el cielo a brochazos que no guardan ningún orden.
Hoy te extraño como cada día o más que los anteriores, hoy te recuerdo como siempre y te agradezco y a Dios por cada segundo que me permitió contigo, hoy odio al tiempo por siempre enfrentarme con la intensión de borrar los recuerdos que guardo en mi alma con tanto orgullo que quisiera contarlos al mundo entero, al cielo.
Quiero escucharte cantar una vez más el Ave Maria o el himno nacional, no importa, era magia tu voz, sonaba como mil colores que se golpeaban a la vez creando un estruendo de sueños sobre nubes blancas, sobre la tierra o en la iglesia. Quiero sentir como mi piel se estremecía con esas notas altas de canciones que solo tú sabías interpretar, que contagiaban a sonrisas y llanto, a emoción.
Hoy quiero decirte cuanto te amo, lo mucho que te recuerdo y lo tanto que te extraño, hoy quiero decirte que eres mi heroína y que como tú nunca existirá nadie en mi vida, que aun guardo tus hongos de vinagre y no olvido la canción de cuna con la que me dormías, que aun sonrió cuando te recuerdo y mucho de lo que soy es gracias a ti.
Hoy celebro triste el día de tu partida mami.
Tu nieto.
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