Hoy estuve en el mar, al estar allí fue para mí completamente fácil entender cómo es que Alfonsina se fue hasta el fondo buscando viejos poemas, es fácil sentir el susurro de su voz, las olas, se cala en tu escancia como un frio cálido, como una caricia que te invita a vivir eternamente en él, en su arena, en su danza infinita, fría y atrevida, celosa.
Camine por la playa tratando de pensar en mi vida, en lo que hago y como las olas en mar de leva miles de pensamientos me golpeaban, uno tras otro y cada segundo uno nuevo, estaba confundido, feliz; me aleje de las personas tratando de buscar un lugar para desenredar un poco esta larga cuerda de situaciones, de vida, uno que otro nudo se entrevé, una que otra lagrima cae.
Intente viendo hacia las estrellas y la luna, era un cielo claro, silencioso, tan silencioso que el sonido del agua recia hacia de las suyas, lo inundaba todo, se hacía sentir como reina, como única señora, imponente sin gritar, absoluta sin obligar a nadie, charlatana y embaucadora, feliz.
Mi tiempo se acababa allí, en aquella playa, no era mucho el que tenia y aun mis ideas estaban tan revueltas como al principio, ahora en aquel revuelto había un ingrediente más, ESPERANZA, una esperanza ruidosa y punzante como el mar, sutil, divertida y juguetona que a veces se esconde, que va y vuelve.
Hoy estuve en el mar, aun cuando nunca me pare de mi silla, aun cuando nunca Salí de mi oficina, hoy después de un día no muy bueno, fui a buscar una playa en mi mente y regrese de allí con una esperanza que me invita con una sonrisa a seguir, a no rendirme.
Hace muy poco regrese y en mi rostro se dibujo una sonrisa de sal, de arena y de esperanza.
EL HOMBRE QUE PIERDE LA ESPERANZA PIERDE TODO POR QUE ELLA ES LO UNICO QUE NOS PERMITE CONTINUAR VIVOS…. …..
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