martes, 14 de junio de 2011

suena un violin

En algún lugar de mi casa suena un violín, su música no es feliz y creo que nunca lo ha sido, a su ritmo veo un amigo bailar y lo hace bien, me gusta, hoy tengo miedo, me siento lastimado, no se, porque no me han tocado un pelo, pero es claro que siento miedo, no quiero salir de la seguridad de mi casa, hoy la oscuridad de este atardecer de azul y naranja me gusta, no dejo de escuchar mi propio lamento, triste y callado, por los que están afuera, por ellos y por mi y ruego que todos lleguen bien a sus casas pero son muchos y es solo un ruego, no se si alcance.
Me dispongo a lastimar mis músculos entre formas de metal retorcidas, diseñadas, así se harán mas grandes, mas fuertes, no se si pasara lo mismo conmigo, pero hoy no me siento grande, ni fuerte, hoy no quiero estar, pero tampoco quiero morir, espero mañana con el sol mis músculos estén mas fuertes mas grandes y yo al igual que ellos también lo sea.
Aunque lastimado tengo fe y es fuerte, tengo un corazón que escucho, con su melodía, su ritmo una marcha incesante, noble y si él que no conoce la luz del sol mas que por lo que le han contado mis ojos continúa, porque no hacerlo yo.  
Tal vez no fue un gran día, pero me enseñaron a ser fuerte y mi decisión es honrar mi legado.

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